Tras siete décadas, un presidente chileno volverá a visitar Bolivia en una gira de Estado. José Antonio Kast se encontrará este viernes con Rodrigo Paz en La Paz; la agenda estará enfocada en pactos económicos, aunque estará condicionada por dos conflictos que tensionan la relación bilateral: la polémica investigación sobre las «narcomaderas» y la petición de recuperar los vehículos robados en Chile que circulan en territorio boliviano.
La visita pretende inaugurar una nueva etapa en los vínculos entre ambos países, que han estado históricamente marcados por disputas territoriales y tensiones diplomáticas. Sin embargo, el acercamiento llega con asuntos pendientes y prioridades que no necesariamente convergen.
Mientras La Moneda apuesta por profundizar la cooperación comercial, energética y tecnológica, en Bolivia existe malestar por la investigación de las denominadas «narcomaderas». A esto se suma la presión de autoridades del norte de Chile para combatir el contrabando de vehículos robados.
El encuentro añade además un componente histórico. El último viaje de Estado de un presidente chileno a Bolivia se remonta a 1955, durante el gobierno de Carlos Ibáñez del Campo. Dos décadas después, en 1975, Augusto Pinochet y Hugo Banzer protagonizaron el llamado «Abrazo de Charaña», un gesto fronterizo de acercamiento que no evitó la posterior ruptura de relaciones diplomáticas en 1978.
Desde entonces, los países han mantenido relaciones consulares, atravesadas por litigios ante la Corte Internacional de Justicia por la aspiración marítima boliviana y por la disputa relacionada con las aguas del río Silala.
El enfoque económico de La Moneda
El Gobierno pretende aprovechar la reunión para impulsar una agenda de integración económica, minera y tecnológica, sin incluir el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre sus objetivos inmediatos.
En los puntos previstos figuran conversaciones para avanzar hacia un Tratado de Libre Comercio, la interconexión eléctrica, cooperación minera, el corredor bioceánico y un proyecto de cable de fibra óptica entre ambos países.
El subsecretario del Interior, Máximo Pavez, adelantó que la prioridad presidencial estará enfocada en el desarrollo económico.
«Lo que más le preocupa al presidente y al gobierno es poder avanzar en temas económicos, en temas mineros con una mirada de futuro», señaló.
Desde Bolivia, la Cámara Departamental de Comercio de La Paz también ha planteado sus prioridades: reactivar el ferrocarril Arica-La Paz, optimizar la operación de los puertos del norte chileno, agilizar los trámites fronterizos y fortalecer la conectividad aérea.
No obstante, la agenda económica no logra desplazar por completo las controversias que han marcado la relación en los últimos tiempos.
Las narcomaderas: el conflicto que recibe a Kast en La Paz
Se anticipa que este tema generará tensiones durante la visita.
La investigación sobre las llamadas «narcomaderas» será uno de los asuntos más delicados, pues ha suscitado cuestionamientos en Bolivia y abrió un nuevo frente de tensión diplomática.
En junio, la Fiscalía Regional de Arica informó sobre la incautación de cerca de 1.080 toneladas de madera procedente de Bolivia, en cargamentos donde se habría detectado cocaína y ketamina.
Rumbo a Iquique, camino a una visita histórica a Bolivia 🇨🇱🇧🇴 https://t.co/A7vQta0o6D
— José Antonio Kast Rist (@PresidenteKast) October 15, 2026
El caso cobró mayor envergadura cuando peritajes posteriores del Instituto de Salud Pública detectaron trazas de droga en algunas muestras, mientras que otras no registraron presencia de sustancias ilícitas.
Además, se sumó la polémica por la destrucción de parte de la madera incautada, cuestionada por empresas exportadoras bolivianas que aguardaban nuevas pericias.
La molestia llegó hasta las cancillerías. La semana pasada, el ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez, recibió a su homólogo boliviano, Héctor Huanca, quien transmitió la preocupación de su país por las consecuencias de la investigación.
El diputado de Renovación Nacional Diego Schalper sostuvo que Kast deberá abordar directamente el asunto con Rodrigo Paz.
«Es importante que las cosas se aclaren. El presidente Kast tiene que tener una conversación franca, compartir los antecedentes que se tienen y tener una relación migratoria y limítrofe sensata», afirmó.
El parlamentario agregó que «el combate al crimen organizado es un combate multinacional», apuntando a la necesidad de cooperación entre ambos países.
Autos robados: la exigencia desde el norte en visita de Kast a Bolivia
El segundo frente de seguridad se refiere a los denominados «autos chutos», vehículos que circulan sin documentación legal en Bolivia, entre los cuales hay automóviles robados en Chile.
La controversia volvió a instalarse ante una iniciativa legislativa boliviana que busca regularizar vehículos indocumentados, una propuesta que ha generado preocupación por sus posibles efectos sobre los automóviles sustraídos en territorio chileno.
El gobernador de Tarapacá, José Miguel Carvajal, advirtió que uno de los desafíos fundamentales es enfrentar conjuntamente el crimen organizado, especialmente el traslado de vehículos robados a través de la frontera.
«Uno de los desafíos fundamentales es enfrentar de manera categórica y colaborativa el crimen organizado, especialmente de aquellos vehículos que son robados en nuestro territorio y terminan cruzando la frontera en plena impunidad», señaló.
En el Congreso, el diputado independiente-PPD Jaime Araya pidió que la visita se traduzca en compromisos concretos para recuperar esos automóviles.
«Esperamos que el presidente tenga la capacidad de conversar con el presidente Paz y acordar una agenda común que permita la persecución de este fenómeno criminal», sostuvo.
El parlamentario enfatizó que lo más importante será alcanzar «un acuerdo para la recuperación y devolución a sus dueños de todos los autos que se han perdido acá en Chile, que han sido robados y que hoy día están en Bolivia circulando».
Una visita histórica, pero contra reloj
La agenda presidencial también refleja las dificultades del escenario boliviano. Inicialmente se evaluó una visita de dos o tres días, pero la situación política interna, las movilizaciones y las amenazas de paralización terminaron reduciendo el programa a una sola jornada.
Kast viajó primero a Iquique, donde pasará la noche, para despegar durante la mañana del viernes rumbo a La Paz. Allí sostendrá su encuentro con Rodrigo Paz y participará en las actividades oficiales y en la eventual firma de acuerdos.
El acercamiento, sin embargo, no comenzó con esta administración. Durante el gobierno de Gabriel Boric se reactivaron las reuniones de integración fronteriza, se firmaron acuerdos de coordinación migratoria y se retomaron vuelos comerciales entre La Paz e Iquique, aspectos que destacó el excanciller Heraldo Muñoz.
«La relación con Bolivia es acumulativa en términos de lo que varias administraciones han hecho. Es necesario dar crédito donde corresponde, porque el gobierno de Boric avanzó en otros ámbitos de la relación bilateral, siempre compleja. Valoro que el gobierno del presidente Kast siga en esa senda», señaló.
Por ahora, el restablecimiento de relaciones diplomáticas no figura entre las metas anunciadas por La Moneda.
De ese modo, la visita de Kast a Bolivia llega con una oportunidad histórica, pero también con una contradicción difícil de eludir: mientras ambos gobiernos buscan acercarse mediante el comercio y la integración, los conflictos judiciales y de seguridad siguen condicionando la relación.
El desafío será determinar si una jornada de acuerdos económicos basta para dar un nuevo impulso al vínculo bilateral o si las controversias pendientes terminan imponiéndose sobre la imagen histórica de los dos presidentes en La Paz.




